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WAY OF LIFE! BY SUZUKI

Suzuki comienza su próximo siglo anunciando al ganador de un Swift 0 km

  • Elegida casi entre 3.500 relatos de aventura, emoción y espíritu Way Of Life!!, la historia de Cristofher Ríos demuestra la verdadera relación de un Suzuki Lover con su vehículo y el lazo emocional que se genera entre una persona y su auto.
  • En total fueron 16 las historias premiadas con estadías en distintos lugares de Chile para seguir viviendo aventuras con Suzuki, el gran ganador, en tanto, se quedó con un Suzuki Swift 1.2 GL Sport MT.
    Santiago, abril de 2021. Nos demoramos un poco en escribir la historia, porque queríamos contar todo con detalles”, comenta alegre Cristofher Ríos, el flamante ganador del gran concurso con el que Suzuki decidió celebrar sus cien años.   Por todo el mes de marzo, Suzuki invitó a clientes y amigos de la marca a contar las historias que les dan vida a sus autos, logrando una respuesta y expectación increíble, pues se recibieron casi 3.500 relatos de todas partes de Chile, demostrando que son muchos quienes llevan a la firma japonesa en el corazón en sus más de 40 años en Chile.   “El Suzuki Alto con el que hicimos la travesía a Bariloche era comprado de segunda mano y hemos ido a todos lados con el tomatito Cherry”, como le pusimos”, relata Cristofher Ríos sobre el origen del auto que protagoniza la historia ganadora.   Pero el Alto no fue el primer Suzuki en la historia del joven de 29 años oriundo de Río Bueno. “En 2014 tuve un Baleno año 98, color burdeo. Junté plata todo el año para poder comprar ese auto y lo tuve como tres o cuatro años, luego lo tuve que vender por unos dramas económicos, pero fue mi primer auto, y el primer amor nunca se olvida”, destaca el joven.   “A pesar de que siempre tuvimos “Suzukis” de segunda mano, se portaron increíble, por lo mismo estábamos buscando un Swift para cambiarnos, de segunda mano también, creíamos que era un auto que se iba a adaptar bien a mí y a Alejandra, aunque ahora toca planificar cómo vamos a estrenar este tremendo premio”, comenta alegre Cristofher Ríos.   Otros 15 afortunados también fueron premiados por celebrar el estilo Way Of Life! relatando sus historias junto a Suzuki, como la de Cristián Melville, de La Reina, cuya relación con la marca va desde un Suzuki Carry ST90 con el que su abuelo llevó por tierra a sus hijos hasta Brasil, hasta el querido Suzuki Samurai con el que soñó desde niño.   “Recuerdo claramente que desde 8vo básico comencé a ahorrar peso tras peso en un envase de detergente, pero no era para mi primer auto, sino para mi Suzuki Samurai, porque tenía decidido que ese sería mi primer auto, inclusive tenía pegado en mi alcancía hechiza un pequeño Samurai impreso para motivarme más aún. Pasaron los años, y luego de algunos de años de trabajo más formales tenía el dinero suficiente para comenzar la búsqueda de mi Samurai. Era el año 2017, por lo que cada vez era más difícil encontrar un Samurai a la venta, ya que las personas que tienen uno, no se quieren deshacer de él, porque son increíblemente confiables. Busqué y visité varios durante 3 meses aproximadamente hasta que encontré el indicado, era un Samurai Blanco de 1998 prácticamente estándar, y con tan solo 2 dueños. Fue un flechazo. En esa época yo tenía unos 20 años, y Michael, el vendedor 37 años, me contaba que él se lo compró a los 20 años también, que ha sido su compañero de aventuras por 17 años y que si fuera por él no lo vendería, pero estaba por nacer su primera hija, y estaba obligado a venderlo. Fue súper emocionante, ya que él recordaba el pasado y se veía reflejado en mí. Cuando vi ese Samurai sabía que tenía que ser el mío, y a pesar que ese escapaba de mi presupuesto, hice todos los esfuerzos posibles y lo compré”.   Otra de las felices ganadoras fue Odette Quintun, de La Araucanía, con el relato de la primera aventura que vivió con su querido S-Presso.   “En las calles éramos una novedad y todos nos miraban con simpatía. Muchos nos decían; cuando viajen cuéntenos que tal! Y bueno, nos fuimos a Pucón, a visitar el Salto de la China. Algunos vehículos 4x4 subían el cerro como si nada, a los vehículos pequeños nos decían que el camino era malísimo y debíamos subir con cuidado y que ojalá llegáramos. Otros no nos tenían fe, y debo decir que hasta yo estaba expectante a ver qué resultaba y sorpresa!! Llegamos al famoso Salto de la China, una hermosa cascada que pudimos disfrutar en aquel día en que nuestro pequeño Suzuki S-Presso nos llevó a conocer. Estábamos felices y esperamos llegar más arriba en una próxima oportunidad”.   Con cuatro décadas en Chile y más de un siglo en el mundo, Suzuki apuesta a seguir cambiando las vidas de sus usuarios, incentivando la aventura y los desafíos, acompañando siempre con vehículos de alta calidad que no sólo resisten el paso del tiempo, también se convierten en verdaderos compañeros de vida y de momentos memorables.   Todos los ganadores del concurso se encuentran en el instagram de la marca @suzukichile_   A continuación te dejamos la historia ganadora del Suzuki Swift 0 kilómetro.   Montados en el bus, inquietos por la larga espera y ansiosos a que el aviso a viva voz del auxiliar fuera: el paso fronterizo se abrirá muy pronto, aguarden tranquilos que en unas horas estaremos en Bariloche…” no pasó. La realidad era otra, el agua nieve golpeaba las ventanas y el viento mecía los árboles haciéndolos parecer banderas flameantes, más allá del límite chileno, la nieve se amontonaba en la ruta, ventisca tras ventisca, impidiendo el paso de todos. Viento blanco en la cordillera” fueron las palabras que se lograron oír por la radio del conductor, entonces un golpe frío y desolador nos hundía en nuestros asientos. Frustrados y en silencio fue el retorno, si hasta los niños apagaron sus risas y acallaron sus juegos con tan amarga noticia. Ya en Osorno, reagendamos el viaje para tres días después, la perseverancia de mi preciosa novia es algo que no la dejaría rendirse sin antes dar pelea, y ni siquiera el nevazón más grande del 2019 aminoraría sus deseos de llegar a destino. Pero la suerte es traviesa y el clima es algo que queda completamente fuera del alcance de todo poder terrenal, esta vez, ni siquiera salimos de nuestra casa en Río Bueno. Nos contactamos con la empresa de transporte y nos informaron que el dinero de los pasajes sería devuelto prontamente, lo que no mejoraría prontamente sería el clima, la nieve continuaría cayendo durante toda la semana al igual que nuestro ánimo. -La perseverancia o porfía pueden llegar a ser lo mismo y mi novia sabe de aquello-. Esperamos a que pasara lo peor del invierno y nada impediría que una tercera vez fuera la vencida y en esta oportunidad no lo haríamos en bus, sino que en nuestro glorioso suzukito” o tomatito cherry” como ella lo llama. Un Suzuki Alto 800 color rojo perlado año 2015... Yo sabía de lo apañadores que son los Suzuki pues mi primer auto fue un Baleno burdeo top de línea, original japonés año 98, oriundo de Frutillar que al final terminé vendiendo a precio de huevo por un apuro económico. De las lucas, ni hablar, no vi ni un quinto, lo que quedó de él fue una escurridiza foto gracias a la obsesión de mi papá por registrarlo todo y compartirlo en las redes sociales, además del padrón y una llave que guardo en una empolvada caja de zapatos. Temerosos -yo más que ella, tal vez por mi mayor conciencia de los riesgos o mi manía excesiva de querer pensar en todo- nos aventuramos en lo que a vista de nuestros amigos parecía no tener mucho sentido y entonces las dudas se acrecentaban dentro de nuestras cabezas, “¿podrá el autito más pequeño del mercado, cruzar a través de la inmensa Cordillera de los Andes?, no es un viaje tan largo, 164 km no era algo de que preocuparse ¿o sí? Y la nieve, ¿se habrá derretido lo suficiente para no quedar varados en medio de la nada? ¿y las subidas? ¡¿y las bajadas?!” Reconozco que mi fe era escasa, a diferencia de la de ella, que era enorme. Confiaba en sus 800cc de potencia y sus cuatro pequeñas rueditas, tal cual lo haría un caballero errante confiando en su corcel, no por ser la poderosa bestia que desearía, sino por ser éste quien lo carga. Al final y para sorpresa mía, el viaje fue de lo más tranquilo, el tomatito Cherry” aguantó a mil, estuvimos donde quisimos a la hora que quisimos y la aventura en Bariloche fue genial y de la nieve casi ni nos acordamos, ni mucho menos de los temores auto-inventados, pues una vez en suelo argentino fueron desapareciendo rápidamente. El suzukito” es un auto pequeño, desde luego, pero desde ese primer viaje a larga distancia, nos hemos aventurado a todas partes. Nuestro Suzuki Alto siempre ha estado a la altura de las circunstancias, suele parecer que no, pero siempre se las arregla para estarlo”.
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